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Comprando Zapatos para Salvar Sus Plantas

June 10, 2008 - 7:30am
 
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Comprando Zapatos para Salvar Sus Plantas

Una persona en promedio camina más de 115,000 millas en su vida. Cada paso que da ejerce presión de hasta tres veces su peso corporal sobre sus pies. El correr ejerce una presión hasta diez veces sobre su peso corporal. Metemos nuestros pies en zapatos apretados, o muy duros, los sometemos a ángulos antinaturales por los tacones altos, corremos en pavimento o en asfalto, los comprimimos en zapatos y calcetines sin ventilación, o simplemente, nos quedamos de pie por muchas horas. No es de extrañar que la piel, los 26 huesos, y la intrincada red de músculos y ligamentos de cada uno de nuestros pies algunas veces no puedan soportar la presión.

Muchas enfermedades comunes de los pies están relacionadas con la elección de los zapatos, especialmente en las mujeres. De las 356 mujeres involucradas en un estudio de 1993 de la American Orthopaedic Foot and Ankle Association (AOFAS) el 80% de ellas tenía un tipo de dolor en el pie. No es de sorprenderse cuando considere que el 88% de ellas ¡usaban zapatos que eran más pequeños que sus pies¡ El zapato que es muy apretado, muy flojo, excesivamente alto u hormado de formas no naturales pueden causar o agravar problemas como:

Pies Adoloridos

Casi la mitad de todas las mujeres han tenido experiencia de primera mano con las horrendas palpitaciones de unos pies adoloridos. A pesar de que un aumento en el estar de pie o el caminar puede ser la causa, los culpables, son, a menudo, unos zapatos apretados. Debido a que la parte de grasa que tenemos en la planta de los pies se adelgaza con el tiempo, las mujeres ancianas se dan cuenta que este problema aumenta con la edad.

Pie de Atleta

A pesar de su nombre, este padecimiento no está limitado a los corredores de carrera larga o a otros atletas. La comezón intensa, el ardor, el dolor, y la descamación que por lo general se presenta entre los dedos o en la planta del pie es causada por un hongo microscópico llamado Trichophyton mentagrophytes . Este microorganismo prospera en lugares húmedos y calientes- los pisos de regaderas y calcetines sudados, o los zapatos apretados son sus ambientes favoritos.

Ampollas

Los zapatos que son muy grandes o muy pequeños o con puntos ásperos en los zapatos o en los calcetines a menudo pueden frotarse contra una parte sensible de su pie. El cuerpo reacciona creando un cojín lleno de líquido, que usted conoce como ampolla. La piel bajo las ampollas está muy tierna, haciendo que sea muy doloroso caminar con ellas. Afortunadamente, por lo general desaparecen por su cuenta si se mantienen limpias y protegidas de más irritación.

Juanetes

Si ha notado un bulto al lado de su pie en la base del dedo gordo del pie, probablemente sea un juanete. Los juanetes provocan que la base del dedo sea empujada fuera de su posición normal. Esto causa una protuberancia en el lado del pie que puede ser dolorosa e inflamada. Más que mantenerse apuntando derecho hacia adelante, el dedo gordo presionara, frecuentemente, en contra de los otros dedos. En el estudio de la AOFAS, el 71% de las mujeres tenían juanetes. A menudo el culpable era el uso, durante mucho tiempo, de zapatos apretados.

Callos y Callosidades

La piel se protege a sí misma contra la fricción repetida y la presión construyendo capas gruesas de células de la piel en el lugar de la irritación. Cuando esto sucede en la parte de arriba o entre los dedos de los pies, la células de la piel se forma alrededor como bultos en forma de grano, llamados callos. Generalmente, las callosidades se forman en las plantas de los pies, y son gruesas, amarillentas y planas. Cada año el 14% de los estadounidenses adultos desarrollan callosidades y el 9% (mayormente mujeres), callos en los dedos de los pies.

Dedos de Martillo

Cuando uno de los dedos más pequeños del pie toma una apariencia de garra, se le llama dedo de martillo. La desalineación del dedo del pie, en las articulaciones, los músculos o los nervios del pie provocan que el dedo se enrosque en lugar de permanecer plano. Las personas diabéticas son más propensas a desarrollar dedos de martillo. Usar zapatos muy chicos también puede causar este problema

Dolor del Talón

Los pies planos, los arcos altos, o una actividad física como el correr pueden detonar la inflamación y el dolor del ligamento plantar de la fascia, que va entre el talón y la bola del pie. La inflamación que resulta se llama fascitis plantar. El dolor de la fascitis plantar generalmente se presenta con los primeros pasos del día o después de periodos largos de inactividad. Estirar los músculos de los pies y usar el calzado apropiado le ayudará a prevenir este problema, La fascitis plantar también puede conducirlo a calcificaciones (espolones en los talones) en el punto donde la fascia se une al talón. Ambos, la fascitis plantar y los espolones de talones que resulten, pueden ser debido a calzado muy apretado, a un aumento súbito en la actividad física, o a tensión del pie debido a un aumento súbito de peso.

Cómo Comprar Zapatos

Cualquier lesión en los pies interrumpe la cadena cinemática (el hueso del pie conectado al hueso del tobillo y hacia arriba), dificulta la movilidad.

Los tacones altos y los zapatos de punta estrecha son adversarios naturales de sus pies. Aunque el ángulo de unos tacones altos pueden hacer que sus piernas luzcan largas y elegantes, también aumenta la presión en los dedos y afecta su equilibrio. Mantenga el uso de tacones altos a lo mínimo, y mejor opte por zapatos planos.

Los zapatos deportivos específicos son diseñados para proporcionar el apoyo, el control de la movilidad, y el amortiguamiento que minimizan las lesiones de los pies asociadas con una actividad en particular. Un buen par de zapatillas deportivas serán suficientes para cualquier deporte en el que participe.

Los zapatos deportivos pueden ser usados diariamente para tener una agradable comodidad. Sin embargo, perderán su efecto de amortiguación con el tiempo y deben ser reemplazados cuando el forro ya no regrese a su posición cuando usted lo presione.

Recuerde revisar los zapatos para ver si hay flujo de aire - ¿tienen una fabricación porosa u hoyos de aire para que sus pies no suden dentro? El dedo del pie debe estar más redondo que puntiagudo, aproximadamente en la forma natural del pie.

Con una mano en el talón y la otra en el dedo de pie, trate de doblar el zapato - ¿cede? Si no se flexiona, probablemente es muy duro. Luego coloque el zapato en el piso y jale hacia adelante, ¿hay alguna resistencia?. Los zapatos con un diseño de pisada pobre o con una planta lisa pueden causar resbalones y caídas.

Aunque la fabricación de un zapato ciertamente importa, el que quede bien es el elemento clave para mantener la salud de sus pies. Si es usted como el 75% de las mujeres del estudio de la AOFAS y no se ha medido los pies en más de cinco años, es tiempo para ello. Sus pies pueden haber aumentado de tamaño, lo que comúnmente sucede en las mujeres cuando envejecen.

Asegúrese de comprar zapatos al final de día, cuando sus pies están un 5% o un 8% más grandes que en la mañana. Mídase ambos pies, dado que muy a menudo son de medidas diferentes, y siempre pida el tamaño del pie más grande. Deje un espacio de 1/2 pulgada entre su dedo más largo del pie y el borde del zapato. Sienta los lados de los zapatos mientras esté en su pie para revisar que la parte más ancha de su pie corresponda con la parte más ancha del zapato. De unos pasos de prueba por la tienda para verificar que el zapato se flexione cuando usted camine, y que su talón no se salga. Use las medias o los calcetines que va a usar con estos zapatos.

La prueba más importante de todas es completamente subjetiva: ¿Son cómodos? Un par de zapatos en particular pueden parecer buenos, pero si la van a dejar adolorida o cojeando, déjelos en la tienda. Sea amable con sus pies, tienen que llevarla durante mucho tiempo.

FUENTES ADICIONALES DE INFORMACIÓN:

APMA Women's afflictions and foot health
http://www.apma.org/topics/womens.htm

Fuentes:

Artunian J. If the shoe fits.... Current Health 2 , February 1995.

Frey C, Thompson F, Smith J, et al. American Orthopaedic Foot and Ankle Society Women's Shoe Survey. Foot & Ankle , February 1993.

Moser PW. Foot Pain? The Steps to Ease Your Troubles. New Choices: Living Even Better After 50 , April 1996.

Sanders L. Foot Care: A step-by-step guide. American Health , September 1995



Último revisado Octubre 2003 por Rosalyn Carson-DeWitt, MD

Se provee esta información como complemento a la atención proporcionada por su medico. Dicha información no tiene el propósito o la presunción de substituir el consejo medico profesional. Procure siempre el consejo de su medico o de otro profesional de la salud competente antes de iniciar cualquier tratamiento nuevo o para aclarar cualquier duda que usted pueda tener con relación a un problema de salud.

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