La enfermedad celíaca está caracterizada por el daño al intestino delgado causado por el gluten - un tipo de proteína presente en el trigo, cebada y centeno que no tiene efecto negativo en la mayoría de las personas. El padecimiento normalmente se presenta por sí mismo en la niñez temprana, causando síntomas tales como irritabilidad, dolor abdominal, diarrea y deficiencias en la nutrición. Debido a que la respuesta del sistema inmunológico del cuerpo causa daño intestinal, se considera a la enfermedad celíaca un trastorno autoinmunológico . Éste también está clasificado como una enfermedad por malabsorción debido a que ésta evita que los nutrientes lleguen a ser absorbidos.

La enfermedad celíaca es hereditaria, pero sólo una fracción de personas es genéticamente susceptible a realmente desarrollar el padecimiento, sugiriendo que otros factores pueden venir a participar. Naturalmente, la ingesta alimenticia previa en la vida se considera que desempeña una función y los estudios previos han sugerido un efecto protector a partir de la lactancia. Cuánto gluten y con qué frecuencia el gluten es suministrado a los bebés ha sido investigado como factores contribuyentes, pero los resultados han sido equívocos.

En el número del 18 de mayo del 2005 en el Journal of the American Medical Association , los investigadores de la University of Colorado en Denver reportaron resultados de su estudio de prospectiva siguiendo la pista al desarrollo de la enfermedad celíaca entre niños predispuestos genéticamente. No hay estudios hasta este momento que hayan observado en el efecto del momento de la introducción del gluten sobre el desarrollo posterior de la enfermedad. Ellos encontraron que los bebés que recibieron su primera dosis de alimentos conteniendo gluten antes de los cuatro meses de edad fueron cinco veces más propensos a desarrollar señales de enfermedad celíaca a la edad de cinco años que aquellos que la recibieron entre los cuatro y los cinco meses de edad.

Acerca del Estudio

Debido a que la enfermedad celíaca es un poco un padecimiento raro, afectando a menos del 1% de los estadounidenses, los investigadores eligieron dar seguimiento al desarrollo de la enfermedad en un subgrupo de niños de alto riesgo . Los glóbulos blancos de la mayoría de las personas con enfermedad celíaca llevan ciertos marcadores genéticos (por ejemplo, los antígenos). Los científicos han encontrado que estos mismos marcadores genéticos también son comunes entre las personas con diabetes tipo 1. De hecho, un historial familiar de diabetes tipo 1 incrementa el riesgo de enfermedad celíaca y viceversa. Basados en estas asociaciones, los investigadores matricularon a 1560 niños (recién nacidos hasta tres meses de edad) - la mayoría de clínicas en Denver, CO - quienes ya sea salieron positivos en una prueba para antígenos de enfermedad celíaca o quienes tenían un pariente en primer grado con diabetes tipo 1.

En la mayoría de los casos, los investigadores recolectaron datos en relación a la dieta de los niños a partir de sus madres a los 3, 6, 9, 12 y 15 meses de edad. Además de la ingesta de gluten, los investigadores tomaron en cuenta la duración y el tiempo de lactancia, la exposición a la avena, arroz y leche de vaca y varios factores demográficos tales como el sexo del bebé, el nivel de educación de la madre y la etnia/raza del bebé.

Los niños fueron seguidos por un promedio de 4.8 años para ver si ellos desarrollaban signos de autoinmunidad a la enfermedad celíaca llamados anticuerpos de la transglutaminasa (tTG por sus siglas en inglés) en la sangre. Cuando fue posible, ellos confirmaron los resultados de pruebas positivas con biopsias del intestino delgado.

Con estos datos a la mano, los investigadores se dispusieron a determinar el momento en que la introducción del gluten desempeñaba una función en el desarrollo de autoinmunidad de la enfermedad celíaca más tarde en la niñez. Ellos usaron de los cuatro a los seis meses de edad como un punto de referencia debido a que la American Academy of Pediatrics recomienda introducir por primera vez los alimentos sólidos durante este tiempo.

Los Resultados

Cincuenta y un niños (3.3%) desarrollaron evidencia de enfermedad celíaca. Veinticinco de estos niños tuvieron una biopsia que confirmó los casos. Los resultados mayores incluyeron:

  • Los niños expuestos al trigo, cebada o centeno en los primeros tres meses de vida tuvieron cinco veces un incremento en el riesgo de autoinmunidad a la enfermedad celíaca comparados con aquellos expuestos de los 4 a los 6 meses. Los niños no expuestos hasta su séptimo mes o más tarde también estuvieron en un riesgo incrementado, pero sólo ligeramente.
  • Entre los 41 niños que estuvieron en el riesgo más grande de acuerdo a sus marcadores genéticos, aquellos expuestos al trigo, cebada o centeno en los primeros tres meses de vida tuvieron casi ocho veces más de incremento en el riesgo de autoinmunidad a la enfermedad celíaca comparados con aquellos expuestos de los cuatro a los seis meses.
  • Ningún efecto protector por la lactancia fue observado.

Estos resultados fueron consistentes incluso cuando los investigadores limitaron su análisis a sólo 25 casos de biopsia que confirmaron enfermedad celíaca.

¿En Qué Manera le Afecta Esto?

Estos resultados indican no sólo que puede ser inseguro para los niños predispuestos genéticamente el recibir alimentos que contengan gluten cuando son demasiado pequeños - cuando de forma verosímil sus sistemas inmunológicos son frágiles e inmaduros. Estos también sugieren que esperar mucho tiempo también puede poseer un riesgo. Este último descubrimiento es más misterioso, indicando que factores además del tiempo pueden desempeñar una función. Una posibilidad, sugerida por los autores del estudio, es que los padres que introducen los alimentos ricos en gluten cuando sus hijos son más grandes pueden proporcionarlo en cantidades más grandes y/o con más frecuencia. Esto puede tener un efecto perjudicial sobre la capacidad del intestino del bebé para procesar la proteína.

Debido a las limitaciones de este estudio - a saber, tamaño pequeño, seguimiento a corto plazo restringido a la niñez temprana y el hecho de que el resultado primario medido fue el de la autoinmunidad para la enfermedad y no los síntomas desarrollados - se necesitan estudios distintos para confirmar estos resultados. Además, serían necesarios estudios amplios de población para determinar la manera en la que el momento en que el gluten es introducido influencia el desarrollo de la enfermedad en niños con riesgo promedio.

Así como están, estos resultados no alteran las recomendaciones tradicionales para la introducir el trigo y otros alimentos que contienen gluten en la dieta del bebé. Sin embargo, en un apéndice, los autores del estudio notan que la American Academy of Pediatrics (AAP) recientemente publicó una declaración de políticas recomendando la lactancia exclusiva para los primeros seis meses de vida. Ellos sostienen, sin embargo, que la AAP reconoce que "las necesidades únicas o comportamientos alimenticios de los bebés individuales [podrían] indicar la necesidad para la introducción de alimentos complementarios tan pronto como a los cuatro meses edad ..." Los niños en alto riesgo para la enfermedad celíaca o de la diabetes tipo 1 pueden muy bien tener necesidades nutricionales únicas incluso en la infancia.