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La cara adulta de la violencia en los deportes juveniles

June 10, 2008 - 7:30am
 
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La cara adulta de la violencia en los deportes juveniles

Un padre en Massachusetts, enfurecido por el juego rudo en un partido juvenil de hockey, golpeó al entrenador de hockey hasta matarlo. En North Carolina, una madre que asistió al juego de fútbol de su hijo tenía ganas de golpear al árbitro de 14 años de edad. En Florida, un entrenador de 36 años de edad atacó a un árbitro y le rompió la mandíbula durante un partido de béisbol, mientras que un policía que fue sacado del juego de béisbol de su hijo por su conducta indisciplinada, posteriormente tomó represalias al infraccionar al árbitro en un semáforo porque supuestamente había dado una vuelta a la izquierda que no estaba permitida.

"Estados Unidos es por mucho el país más violento del mundo cuando se compara con otros países industrializados," dice el ex Attorney General de California, Dan Lungren. "La violencia está profundamente entramada dentro de estilo de vida estadounidense." Pero, ¿es está la razón por la que los adultos pelean entre sí o maltratan a los niños en lo que son, después de todo, juegos de niños?

Violencia en aumento

Hable con cualquiera que esté involucrado en deportes juveniles y ellos le confirmarán que la incidencia de violencia relacionada a los eventos deportivos juveniles se ha incrementado dramáticamente durante las últimas dos décadas. También estarán de acuerdo en que la mayor parte de esta violencia no viene de los niños, sino de sus padres y entrenadores adultos. Lo que los expertos aún están discutiendo es qué factores están provocando esta creciente tendencia y cómo puede regresar la civilidad a las gradas y a las líneas de banda.

"El concepto de violencia ha sido insensibilizado," de acuerdo al asesor juvenil establecido en Washington, DC, Willie Joiley. David Dimmick, un instructor en la Penn State University y asesor de la Little League Baseball, está de acuerdo. Dimmick dice que desde 1970, las películas, la televisión y los juegos de video se han vuelto "mucho, mucho más violentos." Él alega que, a su vez, esto ha vuelto a la sociedad más violenta lo que se refleja en la cultura del atletismo juvenil.

Competencia insana

La exposición incrementada a la violencia sólo es una parte del problema. Jolley cree que se pone demasiada atención en ganar en lugar de la actitud con que se realiza un juego. Dimmick coincide y está de acuerdo en que Estados Unidos ha convertido al deporte en un culto, donde los ganadores son engrandecidos y sus adversarios degradados. Él argumenta que hemos confundido la diferencia entre deporte, que pretende proporcionar diversión y escape de los rigores de la vida diaria, con que todo se trata de competir por un premio.

El psicólogo Darrel Burnett está de acuerdo. "Los chicos ven el juego como un proceso; lo ven como diversión," dice. "Los padres lo ven como un resultado final: Ganar o perder."

Medidas drásticas

La solución de Dimmick es enfatizar los aspectos de diversión y aprendizaje al practicar deportes, mientras que se disminuye el enfoque sobre competir. Si bien él no quiere ignorar completamente la competencia, dado que existe como parte de la vida diaria, Dimmick propone que los deportes intramuros sean prohibidos antes de la preparatoria. Esto eliminaría la presión sobre los chicos para hacerlo bien y, con un poco de suerte, eliminaría la ansiedad de los padres sobre el rendimiento de sus niños.

Un enfoque radical parecido es el defendido por Scott Lancaster, director superior de la National Football League (NFL) Youth Football. Él cree que los padres traen sus problemas personales al campo de juego y tratan de realizar sus propios sueños y frustraciones atléticas a través de sus hijos. La solución de Lancaster es "desaparecer" las ligas deportivas juveniles y "empezar de nuevo."

De acuerdo a Lancaster, la investigación de la NFL indica que el 75% de los niños dijeron que jugaban fútbol para divertirse, mientras que la competencia y ganar fueron situados casi al final de la lista de las razones para asistir.

Trayendo de vuelta a la diversión

Lancaster cree que las ligas deportivas de los niños deben enfatizar el aprender y divertirse en lugar que competir. Exhorta para que el enfoque actual sobre ganar y el estigma de derrotar sea eliminado junto con la designación de los jugadores al primer o segundo golpe. Se les debe dar una oportunidad a los chicos para jugar en cada posición y todos los niños deben tener el mismo tiempo de juego durante los partidos, dice. Y él no está solo; un estudio de atletas jóvenes masculinos indicó que el 90% preferirían tener una oportunidad para jugar en un equipo perdedor en lugar de sentarse en la banca del equipo ganador.

El concepto de la participación de un niño en los deportes de equipo debe ser la diversión y contribuir al desarrollo y bienestar físico, mientras que el ayudarle a desarrollar habilidades sociales y promover un aprecio por la actividad física no es algo nuevo. Hasta ahora, a más de una década, los educadores y médicos empiezan a darse cuenta de que este concepto no siempre fue una realidad. Para muchos niños, la presión asociada con los deportes produjo baja autoestima , ansiedad en exceso y "sobrecalentamiento deportivo," que en conjunto llevan a la anulación de por vida del ejercicio físico.

Controlando a los niños grandes

Qué pasa con los adultos - si ellos son la causa principal de violencia en los deportes juveniles, ¿no deberían involucrarse en el proceso correctivo? Las ciudades de Jupiter, Florida y Charlotte, North Carolina piensan que sí Estos pueblos han adoptado un programa de entrenamiento deportivo que incluye un código de ética de 11 puntos que los padres de los jovencitos que practican deportes tienen que firmar.

Para Rick Wolff, fundador y presidente de The Center for Sports Parenting, el simple hecho de firmar una hoja de papel no es suficiente. Él señala que los padres están más involucrados con las actividades deportivas de sus hijos de lo que lo estaban hace 20 ó 30 años. Wolff también reconoce que muchos padres ven las hazañas deportivas de sus hijos, sean reales o percibidas, como una forma en que sus hijos ingresen a una buena universidad o consigan -el gran premio- una carrera como un atleta profesional.

Para contrarrestar esta actitud, Wolff quiere que los padres asistan a un seminario de dos o tres horas antes de que su hijo pueda participar en cualquier liga deportiva organizada juvenil. Los seminarios los educarían sobre el propósito de los deportes juveniles y también los instruirían sobre cómo manejar su ira y frustración. Ningún niño sería capaz de llegar al campo hasta que sus padres hayan completado el seminario. Algo similar ha pasado en Boston, donde la liga deportiva juvenil de la ciudad han sostenido sesiones obligatorias para los padres debido a que muchos estaban maldiciendo o gritándole a sus hijos durante los partidos.

¿Y qué hay sobre los niños que son expuestos a muestras de coraje y violencia adulta? ¿Cómo reaccionan cuando los padres continúan con el alboroto? La mayoría no sabe cómo reaccionar y ellos observan, paralizados por la vergüenza, dice Wolff. O, como dijo un niño que fue testigo de la ira de un padre, "Ahí está ese chico, su padre siempre está gritando...! siento pena por él."

Fuentes Adicionales de Información

National Alliance for Youth Sports
http://www.nays.org

Sport in Society
Northeastern University
http://www.sportinsociety.org



Último revisado Diciembre 2000 por EBSCO Publishing's Medical Review Board

Se provee esta información como complemento a la atención proporcionada por su medico. Dicha información no tiene el propósito o la presunción de substituir el consejo medico profesional. Procure siempre el consejo de su medico o de otro profesional de la salud competente antes de iniciar cualquier tratamiento nuevo o para aclarar cualquier duda que usted pueda tener con relación a un problema de salud.

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