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Los Padres Vacunarian a Sus Hijos Contra Infecciones Sexualmente Transmisibles

June 10, 2008 - 7:30am
 
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Los Padres Vacunarían a Sus Hijos Contra Infecciones Sexualmente Transmisibles

En el año 2000, se reportaron casi 18 millones de casos nuevos de infecciones sexualmente transmisibles (STI) en los Estados Unidos. Casi la mitad de estas infecciones se encontraban en personas de 15 a 25 años de edad.

Actualmente, las vacunas para la prevención de varias STI, incluyendo gonorrea, clamidia , herpes genital , virus del papiloma humano (HPV, por sus siglas en inglés) y virus de inmunodeficiencia humana (HIV, por sus siglas en inglés), se encuentran en desarrollo. Estas vacunas serían más eficaces si se dirigieran a los adolescentes jóvenes antes de que se vuelvan sexualmente activos.

Los adolescentes tienen derecho a los servicios confidenciales de salud reproductiva en muchos estados, pero sigue sin ser evidente hasta qué punto los estados requerirán del permiso paterno para las nuevas vacunas aprobadas contra las STI. Es improbable que la mayoría de los pacientes busquen la vacuna sin el apoyo de sus padres o médicos. Sin embargo, los pediatras han expresado algunas dudas al recomendar las vacunas contra las STI para sus pacientes, en parte quizás debido a que anticipan las reacciones negativas de los padres.

Pero se sabe muy poco sobre las actitudes paternas hacia las vacunas contra las STI. En función de la preocupación generalizada, aunque aún en gran parte sin confirmar, sobre los efectos de promoción de la disponibilidad del condón en el comportamiento sexual adolescente, algunos padres podrían estar igualmente preocupados por un efecto similar de las vacunas contra las STI.

En un estudio publicado en Archives of Pediatric and Adolescent Medicine en febrero de 2005, investigadores reportan que los padres están tan dispuestos a vacunar a sus hijos contra las infecciones sexualmente transmisibles como lo están a vacunarlos contra otros tipos de infección.

Acerca del Estudio

Los investigadores entrevistaron a 278 padres o tutores que acompañaron a sus hijos (de 12 a 17 años de edad) a sus citas médicas.

Se pidió a los padres que clasificaran, en una escala de 0 a 100, su disposición para vacunar a sus hijos con base en cuatro factores:

Modo de transmisión (la infección es sexualmente transmisible o no).

Gravedad de la infección (la infección es curable, crónica e incurable, o generalmente mortal).

Eficacia de la vacuna (50%, 70%, o 90% eficaz).

Disponibilidad de métodos de comportamiento de prevención, tales como lavarse las manos o usar condón (disponibles o no disponibles).

Los Resultados

Los padres y los tutores entrevistados para este estudio fueron 92.8% mujeres, con un promedio de 40.9 años de edad. Sus hijos fueron 69.1% mujeres, con un promedio de 14.4 años.

Los investigadores encontraron que los padres estaban tan dispuestos a vacunar a sus hijos contra las STI como lo estaban para vacunarlos contra infecciones que no son sexualmente transmisibles (81.3 versus 80.0 en esta escala de clasificación del estudio).

El estudio también mostró que los padres tenían una preferencia firme por las vacunas que prevenían las infecciones potencialmente mortales, en comparación con aquellas que prevenían infecciones crónicas o curables. También tenían una preferencia relativamente firme por las vacunas con eficacia de 90% en comparación con las vacunas con eficacia de 70% o 50%. Finalmente, los padres expresaron una preferencia limitada por las vacunas que protegían contra infecciones que no podían prevenirse por el comportamiento.

Este estudio está limitado por el hecho de que todos los participantes eran de una ciudad del medio oeste con diversidad racial y étnica limitada. Como resultado, los resultados del estudio no pueden generalizarse para todos los padres.

¿De Qué Manera Le Afecta?

Este estudio demostró que los padres estarían tan dispuestos a que sus hijos se vacunaran contra las STI como lo estarían a vacunarlos contra cualquier otro tipo de infección. No hubo evidencia de que interpretaran la disponibilidad de estas vacunas como un motivo del aumento en la actividad sexual por parte de sus hijos.

Una vez disponibles, las vacunas contra las STI podrían pasar por un largo proceso hacia la protección de los adolescentes contra las infecciones sexualmente transmisibles. Sin embargo, estas vacunas sólo protegerán contra un número limitado de STI y no deben considerarse como reemplazo para los métodos de anticoncepción tales como los condones. Existe un peligro hipotético de que muchos adolescentes vacunados asumirán que ya no se encuentran en riesgo de contraer alguna STI y actuarán en consecuencia. Los médicos y los padres deben hacer hincapié en que las vacunas contra las STI deben considerarse como una forma extra de prevención, como algo que se va usar además - pero no en lugar - del sexo seguro.

FUENTES ADICIONALES DE INFORMACIÓN:

Centers for Disease Control and Prevention
US Department of Health and Human Services
www.cdc.gov

National Institute of Allergy and Infectious Diseases
National Institutes of Health
www.niaid.nih.gov

Fuentes:

Rosenthal SL et al. Parental acceptability of vaccines for sexually transmitted infections. [Editorial.] Arch Pediatr Adolesc Med . 2005; 159:190-192.

Zimet GD et al. Parental attitudes about sexually transmitted infection vaccination for their adolescent children. Arch Pediatr Adolesc Med . 2005; 159:132-137.



Último revisado 11 de febrero de 2005 por Richard Glickman-Simon, MD

Se provee esta información como complemento a la atención proporcionada por su medico. Dicha información no tiene el propósito o la presunción de substituir el consejo medico profesional. Procure siempre el consejo de su medico o de otro profesional de la salud competente antes de iniciar cualquier tratamiento nuevo o para aclarar cualquier duda que usted pueda tener con relación a un problema de salud.

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