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Progreso en la Prevencion de Apoplejia

June 10, 2008 - 7:30am
 
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Progreso en la Prevención de Apoplejía

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Los expertos médicos están avanzando tranquila pero determinadamente en el campo de la prevención de la apoplejía Aunque el número total de muertes por apoplejía continúa elevándose, su índice de mortalidad (muertes por cada 100,000 personas) ha caído por aproximadamente 12.3%. Este éxito parcial se puede atribuir a estilos de vida más sanos y la asistencia médica mejorada. Aquí está un resumen de los progresos recientes que están ayudando a prevenir apoplejías en aquellos que están en mayor riesgo.

¿Quién Está En Riesgo de Apoplejía?

Una apoplejía ocurre cuando una arteria en el cerebro se bloquea. Esto puede ocurrir debido a que un coágulo sanguíneo o un vaso sanguíneo se revienta. De cualquier manera, el cerebro no recibe suficiente sangre y oxígeno y las células cerebrales comienzan a morir.

Muchos de los factores de riesgo para la apoplejía, tales como la presión arterial alta, la enfermedad cardiaca y de los vasos sanguíneos, el colesterol alto, la inactividad física, la obesidad, la diabetes, el fumar y el abuso del alcohol o de las drogas pueden ser disminuidos o tratados. Otros, tales como el incremento en la edad, antecedentes familiares de apoplejía, ser de raza afroamericana o una apoplejía previa no pueden serlo.

Desarrollos en la Prevención

  • Presión arterial alta : El factor de riesgo más común evitable para la apoplejía es la alta presión arterial. De acuerdo a una revisión publicada en el número del 18 de septiembre del 2002 en el Journal of the American Medical Association (JAMA), bajar la presión arterial reduce el riesgo de apoplejía un promedio del 42%. La American Heart Association (AHA) recomienda a todos los adultos hacer una revisión de su presión arterial al menos una vez cada dos años. Una presión arterial sana es de menos de 140/90. Las personas con otros padecimientos, tales como diabetes, insuficiencia cardíaca o insuficiencia renal deben tener el propósito de una presión arterial de menos de 130/85.
  • Colesterol alto : Bajar los niveles de colesterol con dieta o medicamentos puede ayudar a reducir la acumulación de placa grasosa arterial que puede detonar una apoplejía. La revisión del JAMA encontró que las personas que tomaban estatinas (una efectiva clase de medicamentos contra el colesterol) redujeron su riesgo para apoplejía tanto como un 25%. La AHA recomienda a los adultos hacerse una revisión del colesterol en ayunas al menos cada cinco años. Un nivel de colesterol deseable es de menos de 200.
  • Arritmias cardiacas : Los pacientes que tengan un ritmo cardiaco irregular llamado fibrilación atrial y tomen warfarina (un anticoagulante) pueden reducir su riesgo de apoplejía tanto como dos tercios. Sin embargo, su médico debería supervisar su padecimiento cuidadosamente si usted está tomando terapia de warfarina para observar la posibilidad de un sangrado.
  • Diabetes: Si usted tiene diabetes, mantener su presión arterial por debajo de 130/85 puede reducir su riesgo de apoplejía tanto como un 44%, de acuerdo con la revisión del JAMA . Los medicamentos de presión arterial llamados inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina (ACE por sus siglas en inglés) son especialmente útiles para este propósito.
  • Fumar: Los fumadores de cigarros tienen dos veces más el riesgo de sufrir una apoplejía que los no fumadores. Sin embargo, si usted deja de fumar, su riesgo de apoplejía caerá al mismo nivel de alguien que nunca ha fumado por un lapso de cinco años. Existen mucha ayuda para dejar de fumar hoy en día, incluyendo colaborar con su médico, tomar clases de apoyo o usar parches de nicotina, rociadores, goma de mascar y ciertos medicamentos antidepresivos.
  • Aspirina y los derivados de la aspirina: Estos medicamentos hacen que las plaquetas de la sangre sean menos adheribles y por lo tanto, con menos posibilidad de formar coágulos que pueden causar una apoplejía. Algunas personas que ya han sufrido una apoplejía o una advertencia de apoplejía (llamada un ataque isquémico transitorio (TIA por sus siglas en inglés) ) pueden beneficiarse de tomar un agente antiplaquetario. La aspirina, el clopidogrel (Plavix), la ticlopidina (Ticlid) o la combinación de la aspirina más la dipiridamola (Agrenox) son generalmente reservados para los pacientes con alto riesgo para apoplejía debido a que estos pueden tener efectos adversos tales como el sangrado.
  • Cirugía de arteria carótida: Los pacientes que tienen depósitos arteriales grasosos en su cuello, los cuales pueden causar una apoplejía, pueden beneficiarse de un procedimiento quirúrgico llamado endarterectomía de carótida . En los pacientes con un bloqueo arterial severo o un historial de apoplejía previa o advertencia de apoplejía, este procedimiento puede reducir su riesgo de una segunda apoplejía tanto como un 44%.

Hoy en día estamos mucho mejor preparados que en el pasado para prevenir apoplejías. Si usted está en un riesgo incrementado de apoplejía comente sus opciones con su médico.

FUENTES ADICIONALES DE INFORMACIÓN:

American Stroke Association
http://www.strokeassociation.org

National Heart, Lung, and Blood Institute
http://www.nhlbi.nih.gov

National Stroke Association
http://www.stroke.org

Fuentes:

About stroke: Impact of stroke. American Stroke Association website.
Disponible en: Http://216.185.112.7/presenter
Accedido el 22 de septiembre del 2003.

About stroke: What are the risk factors of stroke? American Stroke Association website.
Disponible en: Http://216.185.112.7/presenter
Accedido el 22 de septiembre del 2003.

Chatfield J. American Heart Association scientific statement on the primary prevention of ischemic stroke. American Family Physician. 2001; 64: 513-514.

Llinas FH, Aldrich E, Wityk R. Update on stroke prevention and treatment. Advanced Studies in Medicine. 2003; 3: 93-101.

Preventing stroke with evidence-based care. Patient Care. 2002; June: 48-57.

Straus SE, Majumdar SR, McAlister FA. New evidence for stroke prevention: Scientific review. Journal of the American Medical Association. 2002; 288: 1388-1395.



Último revisado Septiembre 2003 por Rhonda Kaufman, MD

Se provee esta información como complemento a la atención proporcionada por su medico. Dicha información no tiene el propósito o la presunción de substituir el consejo medico profesional. Procure siempre el consejo de su medico o de otro profesional de la salud competente antes de iniciar cualquier tratamiento nuevo o para aclarar cualquier duda que usted pueda tener con relación a un problema de salud.

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