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Sacudiendo el Pensamiento Convencional Acerca del Sodio y la Hipertension

June 10, 2008 - 7:30am
 
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Sacudiendo el Pensamiento Convencional Acerca del Sodio y la Hipertensión

La controversia sigue agitándose como si el reducir la ingesta de sal lo ayudará a mantener su presión arterial en orden. De hecho, algunos expertos dicen que las dietas bajas en sales pueden ser perjudiciales para su salud. ¿Quién cree?

En mayo de 1996, dos de los mejores periódicos médicos reportaron conclusiones ampliamente diferentes acerca de la posibilidad de que las personas con presión arterial normal se deban preocupar por su ingesta de sal (sodio).

Por una parte, el Journal of the American Medical Association (JAMA) reportó que mientras que las dietas bajas en sodio reducen ligeramente la presión arterial en las personas que ya tuvieron hipertensión, las mismas dietas no tuvieron efecto en las personas saludables. El coautor del estudio, el Dr. Alexander Logan de University of Toronto, concluyó que "el nivel presente del consumo de sodio es bueno sólo para las personas que tienen presión arterial normal."

Por otra parte, un reporte de BMJ (British Medical Journal) determinó que las dietas bajas en sodio son benéficas para todos - sin importar la presión arterial. Ese descubrimiento está basado en los análisis de los datos de un estudio en 1988, INTERSALT, eso inicialmente era incapaz de confirmar el eslabón entre el sodio y la hipertensión.

Esos dos estudios pisaron los talones de un estudio anterior de Hipertensión publicado en, un diario de American Heart Association. En ese estudio de cuatro años a 3000 personas, los hombres con presión arterial alta que comieron sal, tuvieron cuatro veces más infartos de los que tuvieron las personas que no lo hicieron.

Así que, ¿quién está bien?

Algunos Principios de Historia

A finales de la década de 1940 y a principios de la de 1950, los médicos prescribían de rutina las dietas bajas en sodio para los pacientes con presión arterial alta (hipertensión.) Sin embargo, en 1954, the US Food and Nutrition Board advirtió de "resultados nocivos que pueden seguir a la restricción de la ingesta de sodio...estos cambios son potencialmente peligrosos, tal vez conlleven a reducir la función renal." Por lo menos dos médicos se ofrecieron públicamente para declarar que la restricción de sodio autoimpuesta no era benéfica para las personas y tal restricción no previene ni produce la presión arterial alta.

El consejo de que las personas con presión arterial alta reduzcan su ingesta de sodio nunca ha estado en disputa pero en algún lugar del camino, las distinciones entre la prevención y el tratamiento se están nublando. En lo que ahora es considerado como el origen de la "hipótesis del sodio", el Dr. Lewis K. Dahl tuvo la teoría de que hay una correlación directa entre la ingesta de sodio de la población y el desarrollo subsecuente de la hipertensión. Como resultado de los esfuerzos de apoyo, los médicos comenzaron repentinamente a prescribir dietas bajas en sodio para todos sus pacientes, no sólo los documentados con presión arterial alta.

A través del tiempo, la hipótesis del sodio creció a proporciones estratosféricas y fue aceptada como cierta. Sin embargo, en 1970 y 1980 el escepticismo comenzó a crecer al darse cuenta de las suposiciones acerca del sodio y de la hipertensión que no fueron apoyadas por evidencia científica.

A principios de 1980, los investigadores comenzaron a preguntarse si las recomendaciones de la restricción universal de sodio eran necesarias y seguras. Los estudios empezaron a mostrar riesgos no anticipados de dietas bajas en sodio, incluyendo la presión arterial elevada, aumento de colesterol LDL (malo) y niveles de insulina en ayunas alto.

Para responder al reto contra la hipótesis del sodio, se realizó un estudio masivo internacional, INTERSALT, para confirmar finalmente la relación entre el sodio y la hipertensión. En 1986, los investigadores habían examinado numerosos estudios que supuestamente vinculan al sodio y a la hipertensión. Cuando los datos finales fueron analizados, sólo tres estudios demostraron una asociación entre el sodio y la hipertensión. Los resultados se resumieron en BMJ : "La sal sólo tiene una pequeña importancia en la hipertensión".

A pesar de la falta de resultados de INTERSALT, el gobierno de los Estados Unidos sigue recomendando que todas las personas deberían disminuir su consumo de sodio, aunque el Surgeon General's Report de 1988 admitió que la relación de restricción universal de sodio para disminuir la presión arterial nunca se había probado en realidad.

La Controversia Continúa

El Dr. Michael Alderman, pasado presidente de American Society of Hypertension, es un adversario declarado de la restricción universal de sodio. El coautor del estudio de hipertensión, dice que, "No tenemos bases científicas para recomendar una dieta baja en sales al público. Dichas dietas disminuyen la presión arterial en algunas personas pero no son necesariamente más sanas debido a eso. Además, podemos disminuir la presión arterial al poner sanguijuelas a las personas pero nadie recomendaría hacerlo."

El Dr. Alderman cree que las dietas bajas en sodio pueden ser dañinas. Cuando se reduce la ingesta de sal, se incrementa la renina en plasma. La renina, una enzima producida por los riñones, puede inflamar el recubrimiento de las arterias pequeñas, forzando al corazón a bombear más fuerte.

Por otra parte, Jeffrey Cutler en National Heart, Lung, and Blood Institute (NHLB) es un defensor declarado de la restricción de sal. Dice que existe evidencia abundante que demuestra que la presión arterial se eleva junto con el consumo de sodio. "No creo que podamos decir con un alto grado de certeza cuál debe ser la ingesta óptima de sodio pero podemos decir que la inmensa mayoría de las personas come demasiada sal. "

¿Y Qué Debemos Hacer?

El sodio es sólo un factor de riesgo para la hipertensión. Dejando a un lado la controversia, todos los expertos están de acuerdo en que existen precauciones que puede seguir para mantener bajo control su presión arterial.

  • Tome su leche.
  • Algunos estudios recientes muestran que los niveles bajos en calcio pueden desempeñar un papel en el desarrollo de la hipertensión. Aunque, probablemente el efecto del calcio en la presión arterial sea modesto, las personas deben tomar esta oportunidad para examinar la cantidad de calcio en sus dietas. Esto puede tener un efecto positivo en la hipertensión y definitivamente, tendrá un efecto positivo en la osteoporosis, una propuesta para ganar.
  • Pierda algo de peso.
  • Las personas con sobrepeso tienen seis veces más riesgo de hipertensión que sus contrapartes delgadas. Perder unas cuantas libras puede reducir su presión arterial en varios puntos.
  • Muévase.
  • Treinta minutos de caminata enérgica puede disminuir la presión arterial en las personas hipertensas en casi 10 puntos. Las personas sedentarias tienen hasta el 50% de probabilidad de desarrollar hipertensión que las personas activas.
  • Coma frutas y verduras.
  • Un estudio en el New England Journal of Medicine demostró que una dieta baja en grasas saturadas, alta en productos lácteos bajos en grasa y que contenga de 8 a 10 porciones de frutas y verduras puede reducir drásticamente la hipertensión.
  • Cuidado con el vino y la cerveza.
  • Más de dos bebidas al día pueden elevar sustancialmente su presión arterial. Los expertos en salud aconsejan no más de una bebida al día para las mujeres y dos para los hombres.

Como con todos los nutrientes, la clave es la moderación. No importa su estado de hipertensión, es bueno comer sal con moderación. Agregue de 4-5 porciones de alimentos ricos en calcio, de 8-10 porciones de frutas y verduras al día y haga ejercicio. Entonces muévase -¡El ejercicio es bueno para usted!

Fuentes:

Calcium: New Intervention for Hypertension? Harvard Health Letter. August 1996.

Hunter B. Should everyone cut back on sodium? Consumer Research . February 1995.

Midgley JP, Matthew AG, Greenwood CMT, et al. Effect of reduced dietary sodium on blood pressure: A meta-analysis of randomized control trials. JAMA 1996;275:1590-7

Reudelhuber, T.L. (2003). Salt-sensitive hypertension: if only it were as simple as rocket science. J. Clin. Invest. 111: 1115-1116.

Sharp D. Surviving the Salt Shake-up. salud . November/December 1995.

Sharp D. Should health experts stop insisting that everyone eat lesss salt? salud . September 1996

Taubes, Biomedicine: The (Political) Science of Salt. Science. 1998 281: 898-907.



Último revisado Enero 2004 por Rhonda Kaufman, MD

Se provee esta información como complemento a la atención proporcionada por su medico. Dicha información no tiene el propósito o la presunción de substituir el consejo medico profesional. Procure siempre el consejo de su medico o de otro profesional de la salud competente antes de iniciar cualquier tratamiento nuevo o para aclarar cualquier duda que usted pueda tener con relación a un problema de salud.

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