Rerun image ¿Puede recordar números telefónicos tan bien cómo lo hacia antes? ¿O que tal poner la "esquina A en el hueco B" al armar una caja de regalo o algún dispositivo que haya llevado a casa de la ferretería? Si su memoria y habilidad para hacer tareas espaciales no es lo que era antes, tal vez no este consumiendo suficiente vitamina B.

Los nutriólogos han sabido desde hace algún tiempo que deficiencias graves de vitamina B pueden afectar considerablemente las habilidades cognoscitivas - procesos mentales que involucran a la memoria, la percepción, el juicio y el razonamiento. Por ejemplo, el investigador de la Universidad de Tufts, Robert Russell, MD, relata la historia de una mujer de edad avanzada cuya hija de mediana edad estaba desesperada porque su madre había llegado al punto en el que no podía recordar nada de un minuto al siguiente. La hija estaba desesperada de que pudiera ser Alzheimer . No lo era. Resulto que sus lapsos de memoria corta, estaban dañados por una grave inhabilidad de absorber vitamina B 12 . Una vez que se le administro suplementos de vitamina B 12 , su memoria ya dañada desde tiempo atrás y su deficiencia mental disminuyeron considerablemente.

Claro que ese fue un caso poco común. La nutrición es uno de los muchos factores que afectan el buen desempeño de las funciones mentales. En la gran mayoría de los casos, si alguien empieza a perder sus capacidades mentales, una píldora vitamínica no va a resolver el problema. Pero de la misma forma en que los científicos han venido aprendiendo cómo los alimentos pueden influir en la salud de órganos como el corazón, ellos han empezado a hacer incursiones en cómo los alimentos pueden influir en la salud del cerebro. Y lo que están descubriendo es que incluso los niveles sanguíneos de varias vitaminas B que fallan en lo que se llama el rango normal, pueden interferir con el deterioro mental en formas que pueden no ser muy claras, pero que podrían sin embargo afectar la calidad de vida.

Considere un estudio de Tufts en hombres de alrededor de 50 años o más, a los cuales se les pidió realizarán unos exámenes cognoscitivos. Aquellos cuyos niveles de vitaminas B folato y B 12 estaban en la parte relativamente baja (pero aún normal) no se desempeñaron tan bien como aquellos hombres con más altos niveles de esos dos nutrientes, en la tarea espacial que implicaba copiar cubos y otras figuras geométricas. Aquellos con niveles relativamente bajos de vitamina B 6 no fueron tan buenos en exámenes de memorización, como escuchar una serie de números y luego repetirlos en orden contrario.

El estudio es de naturaleza preliminar, pero ciertamente no es una mala idea asegurarse de consumir suficiente vitamina B. Buenas fuentes del folato incluyen legumbres (como los frijoles, garbanzos y lentejas), vegetales de hojas verdes, alimentos a base de granos y jugo de naranja. La vitamina B 6 también está ampliamente disponible en vegetales, así como en frutas y puede ser también encontrada en la carne de res, carne de aves y mariscos.

B 12 presenta un poco de desventajas. Aunque está disponible en todos los alimentos de origen animal desde la carne hasta los pescados y desde el queso a la carne de aves, más del 20% de las personas mayores a 60 y el 40% de los que son mayores a 80 años de edad, no tienen suficientes ácidos estomacales para separar la vitamina de los alimentos y por lo tanto la capacidad de absorberla. Es por eso que se recomienda que las personas de edad avanzada consuman cereales fortificados con vitamina B 12 o que tomen complementos vitamínicos que la contengan. Está fácilmente disponible para el cuerpo a través de esos medios, sin importar los ácidos estomacales.

También Los Nutrientes Antioxidantes Pueden Incrementar el Poder Cerebral

Junto con las vitaminas B, C y E y los betacarotenos - todos los antioxidantes - pueden optimizar la salud del cerebro. En 1997, científicos que estaban trabajando en una investigación iniciada por los National Insitutes of Health llamados el Alzheimer's Disease Cooperative Study, encontraron que las personas con la enfermedad de Alzheimer que tomaban grandes dosis de vitamina E retrasaban resultados tales como la pérdida de alimentarse o vestirse por sí mismos.

Sin embargo, como las vitaminas B, los antioxidantes al parecer también funcionan como "salvadores" cerebrales para las personas con o sin demencia. Por ejemplo, en un gran proyecto de investigación en Suiza, hombres y mujeres de 60 años o más que tenían los más altos niveles de vitamina C y betacarotenos (ambos disponibles en frutas y verduras) salieron mejor en las pruebas que aquellos que tenían niveles más bajos. El betacaroteno también demostró ser un protector contra las discapacidades cognoscitivas en una investigación realizada a adultos de edad avanzada en los Países Bajos. De forma similar, la vitamina E (encontrada en nueces y semillas) y la vitamina C, al parecer evitan la pérdida de las funciones cognoscitivas en hombres japoneses y estadounidenses viviendo en Hawaii. Y en Madrid, los hombres y las mujeres de 65 años o más que tomaron en su mayoría beta-caroteno y vitamina C (y folato) salieron con los resultados más altos en las pruebas de estado mental.

Los científicos especulan que los antioxidantes pueden reducir la tensión oxidativa de las células cerebrales llamadas neuronas. Tal tensión sucede cuando tipos de oxigeno altamente volátiles dañan la estructura de las células, y provocando con esto que las neuronas dejen de funcionar como deberían. Los antioxidantes también pueden mantener a los vasos sanguíneos libres de "obstrucciones," y también se cree que pueden mantener a las arterias del corazón sin coágulos.

La Función de la Presión Arterial

Claro está, que la presión arterial puede provocar una apoplejía , o un ataque cerebral, si usted lo desea, y por lo tanto dañar gravemente la capacidad mental. Pero los científicos están descubriendo que una elevada presión arterial o hipertensión, puede también dañar la agudeza mental en muchas otras maneras con el paso del tiempo.

Cierto, la hipertensión es más común entre las personas de mediana edad y mayores que en los jóvenes adultos y la edad sí afecta las funciones cerebrales. Esto es debido a que mientras pasan las décadas, el cerebro se somete a reducciones en su volumen y otros cambios que aunque no provoquen que las personas se conviertan en débiles mentales, sí disminuyen el proceso mediante el cual ellos procesan información nueva. (Es por eso que una persona de edad avanzada puede frustrarse de que el o ella por así decirlo, no puedan memorizar un nuevo número telefónico lo suficientemente rápido). Pero cuando el envejecimiento está acompañado de alta presión arterial, las funciones mentales se ven mayormente afectadas.

Un estudio del National Institute on Aging de personas de alrededor de 50 años de edad, demostró el punto. Aquellos con presión arterial alta resultaron más bajos en las pruebas de memoria y lenguaje que aquellos cuya presión arterial estaba en un rango normal. Según los investigadores, ellos estaban bajo más atrofia cerebral y también experimentaban una reducción en el tálamo, la parte del cerebro que influye potencialmente en todo, desde las funciones sensoriales y motoras, hasta la habilidad de prestar atención.

Pérdidas en la agudeza mental también fueron vistas en un seguimiento a hombres realizado en un estudio multi-central que se llevó a cabo en varias ciudades alrededor del país. Aquellos que tuvieron presión arterial alta durante al menos 15 años a partir de una mediana edad, tuvieron 50% más deficiencias cognoscitivas que los hombres con una presión arterial normal. Los hombres que tuvieron alta presión arterial durante los últimos 25 años y tenían entre 60 y 70 años de edad tuvieron el doble de deficiencia cognitiva. La razón al parecer está relacionada con el hecho de que ellos terminaron con el doble de fluido cerebral - una señal de pequeñas apoplejías sin detectar.

La presión arterial alta en los hombres que los llevo a deficiencias mentales no fue necesariamente alta, sugiriendo que incluso pequeñas variaciones en la presión arterial, que una vez se pensó no tenían sentido, podrían tener un impacto significativo en las funciones cerebrales.

¿Qué tiene que ver todo esto con la alimentación? La respuesta es que la presíon arterial alta puede ser controlada de manera eficaz mediante medidas nutricionales. La cosa más importante para alguien con presión arterial alta que desea disminuirla, es reducir el peso excesivo si es necesario. Incluso algo tan mínimo como 10 libras, puede reducir la presión arterial de manera significativa, ya sea que la persona necesite perder más de 10 libras o no. Otros pasos nutricionales recomendados para disminuir la presión arterial: Tomar no más de dos bebidas al día (una para las mujeres) y no consumir más de 2,400 miligramos de sodio diariamente. Por último, comer alimentos ricos en potasio también ayuda. Eso significa más frutas y verduras, los mismos productos que contienen folato, vitamina B 6 , vitamina C y betacarotenos.