Gana menos de lo que debe debido a que el trabajo mejor pagado que le han ofrecido requiere usar un elevador para llegar a su oficina. De nuevo llega tarde para cenar con su familia política debido a que evitó el atajo del túnel. Durante años, ha estado controlando su claustrofobia evitando espacios reducidos que podrían fomentar los sentimientos de ansiedad y sofocación. Ahora está comenzando a darse cuenta de que su fobia ha estado llevando la batuta de su vida.

No está solo. La claustrofobia, proviene del griego claustro (espacios cerrados) y fobos (escape), sólo es una las muchas fobias específicas que afectan al 8% de cierta población adulta de los Estados Unidos, de acuerdo con el United States Surgeon General.

El número actual de las personas con claustrofobia es sin duda más alto, puesto que muchas personas que sufren de ella hacen todo lo posible para acomodar sus vidas con sus fobias más que buscar tratamiento. Es desafortunado debido a que existe tratamiento para el padecimiento. En muchos casos, el tratamiento no se limita sólo a la claustrofobia.

Clasificación Difícil

Para la comunidad psiquiátrica la claustrofobia se conoce como un tipo de "fobia específica" (y anteriormente se conocía como una "fobia simple"), que significa que existe una aversión específica que causa la ansiedad, en este caso miedo a los espacios cerrados o multitudes. Esto es lo contrario al trastorno de ansiedad generalizada en el cual un amplio espectro de situaciones produce reacciones de ansiedad.

Stefan Hofmann, PhD, de Boston University's Center for Anxiety and Related Disorders, siente que este tipo de clasificación puede ser difícil. Él basa esto en el hecho de que el miedo a los espacios cerrados es "básicamente un síntoma cuya causa puede ser un número de factores diferentes, incluyendo trastorno del pánico , miedo a un ataque cardiaco sin ayuda disponible, miedo a la sofocación o miedo a la evaluación negativa hecha por personas [cercanas]. Tendría más sentido clasificar a las personas de manera que describa su patología y posibles opciones de tratamiento," dice Hofmann.

Él da un buen argumento, considerando que generalmente la claustrofobia y otras fobias específicas coinciden con otros padecimientos, especialmente trastornos de ansiedad.

Orígenes de la Claustrofobia

A diferencia de otras fobias, las cuales parecen presentarse en el transcurso de la niñez o a mediados de los 20 años de edad, la aparición de la claustrofobia se extiende más, desde apenas cuatro años hasta la edad de 45 años, de acuerdo con Hofmann. Sus orígenes podrían ser una experiencia traumática, tal como quedar atrapado en un elevador o desde el aprendizaje indirecto, tal como escuchar acerca de un hombre que quedó atrapado en un elevador durante el fin de semana.

Como sucede en cualquier fobia específica, la evasión del claustrofóbico a lo que le tiene miedo en gran parte sirve para reforzar el patrón fóbico.

"Nos encantaría prohibir la evasión debido a que refuerza la idea de que existe algo a lo que hay que temer," dijo Aldo R. Pucci, MA, DCBT, presidente de la National Association of Cognitive-Behavioral Therapists (NACBT). "La evasión no proporciona a las personas una probabilidad de observar que a lo que le tienen miedo es poco probable que vaya a ocurrir."

Para una persona con claustrofobia, el miedo final es estar atrapado en un elevador y que falte aire. Aunque el paciente podría entender que el miedo es irracional, incluso imaginar dicho suceso es suficiente para causar un ataque de ansiedad. Eso se debe a que la mente no siempre hace la diferencia entre la realidad y la ilusión, un hecho que Pucci utiliza en su tratamiento de las personas tanto con claustrofobia como con fobias específicas.

Tratamiento

Los siguientes tipos de terapia han sido útiles en algunos casos:

  • Técnicas cognoscitivas conductuales
  • Terapia de exposición
  • Ejercicios de relajación
  • Desensibilización de movimiento ocular y reprocesamiento

Se han puesto a prueba tratamientos múltiples para el uso en fobias específicas, todos con éxitos variables. Estos incluyen ejercicios de relajación, desensibilización de movimiento ocular y reprocesamiento y terapia con medicamentos antidepresivos. La terapia que ha demostrado tener el mayor éxito para la claustrofobia y otras fobias específicas es la exposición in vivo. Esto involucra exponer al paciente a los encuentros de la vida real con la situación a la que se teme.

Un Vistazo Más Cercano a la Terapia Cognoscitiva Conductual

El tratamiento cognoscitivo conductual es un tipo de terapia cognoscitiva que ayuda a los clientes a pensar y actuar de forma distinta y ha sido bastante exitoso para enfrentar las fobias. En lugar de hablar sobre sus miedos, el paciente es expuesto al objeto o situación a la que se teme de forma gradual y controlada conocida como desensibilización sistemática. Al exponerse a la situación temida reemplaza el temor reforzado con un sentido de control.

"La terapia cognoscitiva conductual es una forma muy instructiva de terapia que hace que el uso de la asignación de tareas fortalezca el aprendizaje del cliente y agilice el cambio," dice Pucci. En promedio, las fobias de sus pacientes se trabajan en 16 sesiones, a menos que existan otros factores complicados.

El Curso de la Terapia

Evaluación

La terapia comienza con una evaluación para determinar si el cliente es un buen candidato para la psicoterapia.

Identificación del Pensamiento Irracional

Después, se les enseña a los clientes a identificar el pensamiento irracional. El problema más grande que aflige a las personas con una fobia específica es su tendencia a observar una posibilidad remota como una probabilidad distinta. Por ejemplo, a pesar del entendimiento racional de que las personas toman los elevadores con seguridad todos los días, las personas con claustrofobia evocan las historias de las cuales han escuchado sobre los cables inseguros o sobre alguna persona desafortunada que quedó atrapada en un elevador en el transcurso de un apagón de una ciudad entera.

Aprendiendo y Practicando Nuevos Patrones de Pensamiento

Sin destruir la relación de comunicación terapeuta-paciente, el terapeuta se ocupa en señalar lo absurdo de dicho razonamiento. Una vez que el pensamiento problemático se haya superado, se les enseña a los pacientes a practicar sus nuevos pensamientos imaginándose a sí mismos en su situación temida sintiéndose tranquilos y ensayando sus nuevos pensamientos. También Pucci tiene clientes que llevan un registro de evidencia diario, en el cual registran, por ejemplo, evidencia de que no fueron testigos de choques o el número de aviones que despegan y aterrizan con seguridad en un aeropuerto.

Utilizando la Desensibilización Sistemática

En el siguiente paso, se le llevará a un paciente claustrofóbico a un elevador y se le alentará a mirar hacia arriba y abajo y observar a las personas subir y bajar sin un quedarse encerrado o sufrir un choque. El siguiente paso es subir realmente un piso y después bajar de nuevo. Se aumenta la duración del tiempo hasta que el paciente ya no necesite más tener pensamientos tranquilos para controlar la situación.

Hipnosis como un Complemento para la Terapia

Pucci hace uso de una técnica llamada terapia de la vida racional o hipnoterapia racional, la cual incorpora la hipnosis con la terapia cognoscitiva-conductual.

"Les sugerimos que observen que un elevador les causará relajación," dice Pucci. "La hipnoterapia de la razón es tan útil que ha aumentado hasta que los clientes tienen que creer lo que están diciendo con el fin de que hagan uso de sus palabras. Sin embargo, con la hipnosis la credibilidad no tiene nada que ver con ella. La persona no tiene que creer que el elevador lo relajará sólo lo sabrá."

Medicamentos

Para las fobias más arraigadas, la intervención farmacéutica podría ayudar a aliviar los síntomas. Las benzodiacepinas son efectivas para reducir la ansiedad; sin embargo, pueden causar dependencia física. Los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS), tales como Paxil, Prozac, Zoloft y Lexapro también han sido útiles.

Por Qué la Terapia Tiene Sentido

Pucci recuerda a un paciente hombre de 27 años de edad que subía 20 pisos caminando para llegar a su oficina todos los días en lugar de afrontar los confines del elevador.

"Estaba en buena forma pero quedaba agotado," Pucci explica. Para las personas que no pueden subir 20 pisos, preceder el trabajo podría parecer la única opción.

"La pérdida real, la más grande de las pérdidas, es la productividad," dijo Hofmann. "Las personas no pueden realizar el trabajo o continuar con su carrera. Las personas reestructuran sus vidas alrededor de la fobias. Esto causa cambios en la vida y limita el desarrollo normal."