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La dieta puede jugar un papel en la prevencion de la diabetes tipo 2

June 10, 2008 - 7:30am
 
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La dieta puede jugar un papel en la prevención de la diabetes tipo 2

En años recientes, una dieta alta en grasas y baja en granos enteros, frutas y vegetales ha sido apodada como una dieta "occidental". A medida que la permanencia de la diabetes tipo 2 (cuyo comienzo se da en adultos) se incrementa, los estudios sugieren que la dieta occidental puede ser parcialmente culpable. Sin embargo, los estudios previos no han analizado los factores alimenticios independientes de otros factores de riesgo, tales como la obesidad y la actividad física. Un reciente estudio publicado en los Annals of Internal Medicina , el cual analizó la dieta de manera independiente de la obesidad y de la actividad física, sugiere que mientras una dieta occidental podría verdaderamente incrementar el riesgo para la diabetes tipo 2, una dieta "prudente" podría reducir el riesgo.

Para los propósitos de este estudio, los investigadores definieron a una dieta occidental como una dieta rica en carne roja y procesada, granos refinados, papas fritas, productos lácteos altos en grasas, dulces y postres, bebidas altas en azúcar y huevos. Una dieta prudente era una dieta alta en vegetales, legumbres, fruta, granos enteros, pescado y aves.

Acerca del estudio

El estudio empezó en 1986 cuando 51,529 profesionales de la salud masculinos se matricularon en el Health Professionals Follow-up Study conducido por la Harvard School of Public Health. Los hombres estaban entre las edades de 40 y 75 años y la mayoría de ellos eran blancos. Ellos completaron el cuestionario por correo acerca de su historial médico, dieta y otros factores de riesgo para las principales enfermedades en 1986 y cada dos años después de esto. Este reciente estudio de los efectos de la diabetes incluyó a sólo 42,504 de los hombres, debido a que los investigadores excluyeron a quienes tenían diabetes, alguna enfermedad cardiovascular o cáncer, debido a que estas enfermedades podrían haber afectados sus hábitos alimenticios. Además, los hombres cuyo consumo de calorías fuera menor de 800 calorías diarias o más de 4200 también fueron excluidos, al igual de quienes respondieron erróneamente a más de 70 de 131 preguntas del cuestionario de dieta.

En 1986, 1990 y 1994, los hombres también completaron un cuestionario de frecuencia de alimentos (FFQ por sus siglas en inglés) que incluyó información acerca de la frecuencia y cantidad con que ellos consumían variados alimentos. Basados en sus puntuaciones generales en el FFQ, cada hombre fue clasificado de acuerdo a cómo se conformaba su dieta según los dos patrones alimenticios (occidental y prudente) en una escala del 1 (el más bajo) al 5 (el más alto). Cada hombre fue asignado a una de cada cinco categorías de dieta prudente y a una de las cinco categorías de la dieta occidental. Por ejemplo, un hombre podría estar categorizado en la más baja categoría para (1) para dieta prudente y en la más alta categoría (5) para dieta occidental.

En 1998 - luego de 12 años de seguimiento - los investigadores compararon el número de hombres con la categoría más alta de dieta occidental que desarrollaron la diabetes tipo 2 con el número de hombres en la categoría más baja de la dieta occidental que desarrollaron la diabetes tipo 2. Ellos hicieron la misma comparación entre la categoría más alta y la más baja de la dieta prudente. En otras palabras, a los hombres se les valoró dos veces - una basada en su grado en la escala de su dieta prudente y uno basado en su grado en la escala de su dieta occidental.

Los resultados

Después de contabilizar los otros factores de riesgo para la diabetes tipo 2, los resultados fueron como sigue.

Dentro de las dietas de categoría occidental, los hombres cuyas dietas clasificaron en la categoría más alta fueron al menos un 60% más propensos a desarrollar la diabetes tipo 2 que los hombres en la categoría más baja. Dentro de las categorías de dieta prudente, los hombres cuyas dietas clasificaron en la categoría más alta fueron cerca del 15% menos propensos desarrollar la diabetes tipo 2 que los hombres en al categoría más baja. Sin embargo, la validez de estos resultados está debilitada por el hecho de que estos no fueron significativos de manera estadística.

Los investigadores también valoraron cómo la obesidad y la actividad física desempeñaba una función dentro de la asociación entre el tipo de dieta y el desarrollo de la diabetes. Los hombres que fueron físicamente menos activos y que estuvieron en la categoría más alta de la dieta occidental parecían tener cerca del doble de posibilidad de desarrollar diabetes tipo 2 que los hombres en la categoría más baja de la dieta occidental quienes fueron los más activos físicamente. De manera similar, los hombres obesos en la categoría más alta de la dieta occidental parecieron ser 11 veces más propensos a desarrollar la diabetes que los hombres no obesos en la categoría más baja de la dieta occidental.

Sin embargo, existen limitaciones a este estudio. Primero, los sujetos del estudio eran todos hombres y la mayoría blancos, así que no está claro si estos descubrimientos aplicarán a las mujeres y a las personas de otros grupos raciales y étnicos. Segundo, aunque los FFQ son considerados indicadores bastante confiables de los hábitos alimenticios, ellos se apoyan en los sujetos de estudio para recordar sus hábitos alimenticios de manera exacta, lo cual no siempre podría ser el caso. Tercero, debido a que los investigadores basaron el estado de la diabetes en el cuestionario y lo registros médicos en vez de examinar a todos los sujetos para la diabetes, alguno sujetos en el estudio podrían haber desarrollado diabetes que aún no ha sido diagnosticada.

¿De qué manera esto le afecta?

¿Debería usted tratar de consumir una dieta que imite de manera más cercana a una dieta prudente que a una dieta occidental?

¡Absolutamente! Aunque este estudio sugiere que una dieta prudente podría reducir el riesgo para la diabetes tipo 2, también es probable que reduzca los riesgos de enfermedad cardiaca, apoplejía y ciertos tipos de cáncer. Los descubrimientos de este estudio también proporcionan más evidencia de que la obesidad y la falta de actividad física puede incrementar su riesgo de diabetes tipo 2. Así que además de un cambio gradual en su hábitos alimenticios, no se olvide de los beneficios del ejercicio regular y del manejo del peso.

Fuente:

van Dam RM, et al. Dietary patterns and risk for type 2 diabetes mellitus in U.S. men.
Annals of Internal Medicine . February 5, 2002;136(3):201-209.



Último revisado Febrero 5, 2002 por Richard Glickman-Simon, MD

Se provee esta información como complemento a la atención proporcionada por su medico. Dicha información no tiene el propósito o la presunción de substituir el consejo medico profesional. Procure siempre el consejo de su medico o de otro profesional de la salud competente antes de iniciar cualquier tratamiento nuevo o para aclarar cualquier duda que usted pueda tener con relación a un problema de salud.

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